
Y es que no me digáis que ahora con el calorcito no es lo que se os apetece. una jarrita de sangría, con su fruta trampa, esa fruta que crees que va a salvarte la vida para rebajar algo el grado de alcohol en sangre, pero que resulta que es precisamente lo que se había chupado todo el alcohol. y tu, como siempre, has caído...
Religión de la terrazas de verano, amen.





